No Excuses

9.3.07

Inconmensurable

"Vas a cesárea" -deslizó el obstetra.

No sé cuántas manos eran: dos, cuatro, seis, tal vez doce...

La pared de tela celeste me impedía ver, bloqueando toda posibilidad de “vigilancia”. Allí radicaba la clave: en el no ver, en el puro sentir. Todos los sentidos activados en el vientre, excepto la vista.

Voces de médicos y asistentes, mancomunados en el rescate. El rescate de un ser saliendo del capullo, animándose, entregándose al mundo extrauterino.

“Vas a sentir mucha, mucha presión, pero no va a doler. Tranquila...”

Y allí estaban aquellas miles de manos -porque eran miles- escabulléndose en un mar interno que les era ajeno, pero no tanto. Excavando, explorando... apropiándose de mi sangre, de mis vísceras, de mi cuerpo, de mi humanidad, de mis esperanza, de mi niño... Sumergiéndose en el torrente sanguíneo y lacrimógeno de una madre y su hijo, en un instante irrepetible. “Ahí viene, ahí viene... sale.. sale !”.

Se desprendió de su madre, uniéndose para siempre a su madre.




13 Comments:

Blogger cutipaste said...

No comments (again)

(para cuándo un post que no me deje en ese silencio?)

1:44 p. m.  
Blogger cone said...

impresionante descripción

2:39 p. m.  
Blogger Alex said...

sí, coincido con cone.

A mí nadie me avisó que iba a sentir fuego cuando me cortaran. ni que podría haber habido un daño muy grande para mi niña cuando la obstetra le pidió al anestesiólogo que clavara el codo en mi panza para ayudar a salir a la gorda.

bello post

3:40 p. m.  
Anonymous Sergio said...

Seguro que ese niño en muy poco tiempo va a pensar que tus brazos siempre se abrían cuando quería un abrazo, que tu corazón comprendía cuando necesitaba una amiga, que tus ojos tiernos se endurecían cuando le hacía falta una lección, que tu fuerza y tu amor lo guiaron y le dieron alas para volar.

9:02 p. m.  
Blogger Hurricane said...

Muy buena descripción. Si bien se trata de un momento que por obvias razones biológicas no voy a conocer, sentimientos como los que mencionás ejemplifican cuanta ventaja que nos llevan en la relación con los hijos.

12:25 p. m.  
Blogger juanba said...

Palabras fuertes, sensaciones delicadas. Muy lindo, transmite.

Beso!

7:53 p. m.  
Blogger Araña said...

tan bien expresado, que es como si lo hubiera vivido..
besos

11:16 a. m.  
Blogger El Guz said...

Me en-can-tó!

10:37 p. m.  
Blogger Pitoti2 said...

Cuan vívidamente describís algo que para nosotros es tan extraño. Lo que me conmovió fue la dualidad entre dolor y amor que se desprende de tus palabras.
Nunca dejas de sorprenderme, por suerte.
Saludos,

12:19 p. m.  
Blogger lauraBaires said...

Cuánta gente, cuánta intervención...y cuán íntimo es el encuentro a pesar de todo!!!
Es la capacidad natural de abstraernos del mundo para atender lo esencial.
Me hinco ante la naturaleza y ante tu destreza para describirla con palabras.

Besos desde el otro lado de la tela celeste... Que igual lo vi todo!!!!

10:48 a. m.  
Blogger Gustavo said...

Cualquier cosa que diga no puede expresar lo que me transmitiste. Un mundo que nunca podremos captar los varones.
Creo que esa misteriosa capacidad de crear es parte del atractivo femenino.

Un beso para usted, señora mamá.

7:14 p. m.  
Blogger Sweetest_Blood said...

Wow! Verdaderamente es una gran experiencia dar a luz!..
Besiitoz!

4:25 a. m.  
Blogger Turca said...

Qué palabras tan amorosas para describir un hecho tan hermoso, pero que a veces no parece poder disfrutarse por las circunstancias...
Te aplaudo... de corazón.
Besosssssssssssssssssssssss.

3:50 p. m.  

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