No Excuses

27.10.06

Síndromes colectiveros (lo prometido es deuda)

En nombre de quienes lidiamos con los viajes en este tan abucheado pero necesario medio de transporte, expongo mis "quejas":

Si sacaste el boleto y atrás no está completo, no te quedes abrazado/a a la máquina expendedora de boletos. No estás al borde de un precipicio y tampoco vendrá Rambo a rescatarte. Encará para el fondo, please.

Si, en un típico día de humedad, vas sentado, por favor, abrí la ventanilla. No ves el sudor masivo pegado al vidrio? Parece el tren fantasma!

Si ya tenés butaca, evitá aferrar tu mano a la baranda del asiento delantero. Todo bien si voy parada, pero tené un poco de piedad por quienes, a veces, no llegamos a la baranda superior...

No podés largarlo en un espacio cerrado como éste! Si anoche comiste legumbres, y tu estado digestivo no es óptimo, esperá a bajar del vehículo para expulsar el souvenir!

Si la hora pico obliga a ir apretaditos, solo te pido una cosa (además de evitar apoyadas, claro está): no me tires el aliento en la cara. Es muuuyyy desagradable.

Si estás resfriado y olvidaste el pañuelo, no te los limpies con la palma de la mano y vuelvas a sujetarte! ¿Por qué nuestras inmaculadas pieles tienen que bancar tus desechos corporales?

Ah, no! No te hagas el dormido justo cuando esa mamá-con-niño-dormido-al-hombro puso un pie en el vehículo. Dos segundos atrás estabas vivito y coleando. Un llamado a la caballerosidad...

Si se te pasó la parada y no te diste cuenta, no hagas “la gran aplanadora”. Alguien puede resultar herido.

Sr. Chofer... entiendo que va paseando porque está varios minutos adelantado en su recorrido, pero también tiene que pensar en nosotros, los ojerosos pasajeros, que –como siempre- salimos con el tiempo justo para llegar en punto al trabajo. Se nos retuercen las tripas cuando, pudiendo aprovechar la onda verde del semáforo –que cuesta horrores enganchar- Ud. aminora, esperando que cambie a rojo. ¿El paseo por el zoo lo podemos dejar para el domingo?

Y la última, que me intriga demasiado. ¿Son sordos, o se hacen? ¿Por qué diablos, si van a bajar tres personas en la misma parada, tocan el timbre uno detrás del otro? ¿Acaso no lo tocó el primero? ¿E, incluso, el segundo? Será éste un indicio de uno de los males del siglo XXI: la imposibilidad de percibir y/o escuchar al otro?

19 Comments:

Blogger cp said...

excelente. yo le agregaria que los dias de lluvia por favor intenten llevar una bolsa algo donde meter el paraguas chorreando de agua!

10:54 a. m.  
Blogger Hurricane said...

Apoyo a todo lo expuesto, y agrego ¿por qué algunos tienen la costumbre de no arrimarse al cordón? Me ha pasado de tomar el 126 en la esquina de la Casa Rosada y cuando viene subiendo por Alem y desemboca en Plaza de Mayo, que pare casi en la mitad de la calle teniendo que yo esquivar algún que otro taxi (que viene vacío y circula a 3 km/h) para poder subirme.

11:33 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Excelente!

También le pediría a muchos que dejen de mirarse en el espejo delantero y circulen para el fondo, y a la señora sentada atrás, que no me arranque los pelos cuando el colectivo frena y se sostiene aterrorizada.

La lista para el conductor es larga, muy larga, demasiado larga... (aunque también, qué laburo espantoso hacen, no?)

Besitos

1:54 p. m.  
Blogger Magic said...

CP: ni hablar si es verano, y se te mete el agua entre los dedos de los pies...

Hurri: el 126! Qué calvario! Por qué vienen 3 juntos, y durante 15 minutos siguientes, ninguno?

Lau: y qué me decís de la señora que te encaja la bolsa en la cara cuando estás sentada?

4:36 p. m.  
Blogger Gabriel said...

La fauna colectiveril es enoooorme. Yo tenía un sádico vicio cuando andaba en bondi, en tiempos del secundario (sorry gorda, tipo que ahora que ando en auto...vistes? como que fue, no?).
Lograba acomodarme en un asiento, descansaba mi morral o la carpeta en mis piernas y a chichonear mirando la ventana. Nunca negué mi lugar a quien realmente lo necesitara, pero cuando el bondi se llenaba yo empezaba a jugar. Siempre que alguien viaja parado tiene la esperanza que el asiento junto al cual está se desocupe YA. Ahí comenzaba mi juego: me enderezaba y acomodaba el morral o la carpeta, me estiraba la remera, distendía los hombros todo mirando hacia el pasillo como quien encara hacia la puerta de atrás... y volvía a acomodarme lo más pancho en el asiento... todo con absoluta cara de poker, of cors.
Soy una basura, ya me lo dijeron.

gracias

10:39 p. m.  
Blogger Paréntesis said...

Magic, lo de aminorar la velocidad y dejar que el semaforo se ponga rojo es mortal!! Diooossss, que ganas de sacar al chofer del volante y ponerme a manejar yo parando solamente cuando alguien tenga que bajar.
Otra cosa terrible es los chicos/adolescentes (y no tanto)/niños con mochilas en la espalda que ni siquiera las ponen de costado (ni hablar de apoyarlas en el piso o acomodarlas de frente)y ocupan el lugar de 3 personas!!desubicados egoístas!!
besos

PD: gabriel, lo tuyo linda con lo perverso...

1:26 a. m.  
Blogger Gabriel said...

Muejeje... es que es un placer ver cómo la gente se prepara para sentarse, si hasta el gesto le cambia, la vida le sonríe, las fibras comienzan a distenderse, el mundo es un buen lugar para vivir...

1:05 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Ay si, los colectivos son tan pesados, olorosos, sucios, de todo tienen.
En lo personal, mis manos se sienten sucias muy sucias al bajar del colectivo, especialmente cuando voy parada (casi siempre).

1:48 p. m.  
Blogger Legally Blonde said...

tal cual!a mi me pone histérica todo esto y mas, pero sobre todo los adelantados que a proposito tratan de agarrar los semaforos!y la gente que si te sentás se te pone practicamente encima los odio!

5:44 p. m.  
Blogger juanba said...

Grandes verdades.

(Por cierto no escuché lo que dijiste en el último párrafo...) :)

Salutes

7:11 p. m.  
Blogger Araña said...

ni te cuento cuando sube alguno a primera hora de la mañana después de haber chupado hasta altas horas de la madrugada y uno sube con el estomago lavado y tiene que oler el vaho antes expresado.. un asco..
y los caños pegoteados con alguna golosina que seguramente comió algun pibito..
no hay forma.. yo nací pobre y viajé toda mi vida en bondi pero ya esto es demasiado..
un beso

8:46 p. m.  
Blogger Magic said...

Gabriel: buena estrategia para divertirse en los viajes largos, ja. Te digo la verdad, me parece mas divertida esa opcion que sacar el librito de crucigramas. Qué embole! Saludos :)

Parentesis: sisisi, una vez tuve el impulso de decirle algo al tipo. Iba tan despacio que era para agarrarlo del cogote!!!

Sweetest: en esos pasamanos debe correr cualquier peste...

Legally: está para decirles: quiere que lo lleve a upa?

Juanba: ya lo estaba extrañando! Saludillos.

Araña: me espera lo mismo, creo. Tuve un auto a medias con alguien durante un tiempo, pero ya no. Por desgracia, uno se acostumbra a la comodidad de su autito...y cuando lo dejás de tener, lo sufris horrores!

9:20 p. m.  
Blogger Max said...

odio cuando vas sentado del lado del pasillo y el o la que va parado/a a tu lado se arquea hacia adelante, tocandote con la panza o similar
odio cuando el colectivero sale arando apenas pones lod dos pies sobre el bondi, y es verdad, es un trabajo duro, pero hay alguno que no lo sea?
odio los que van con la ventanilla abierta en épocas invernales, todo a causa de que llevan 10 kilos dew ropa y no se les ocurrio sacarse alguna de las prendas
odio el "hasta dode vas" de los choferes, desconfiando de tu sinceridad a la hora de sacar el boleto
odio cuando no paran, por mas que les hagas la seña con tiemo más que necesario
odio cuando se comen un cordon y nisiquiera frenan para reducir el impacto y obvio movimiento
odio cuando las maquinas se traban, o no te dan boleto, o te tragan alguna moneda o lo que sea, hecho que viene acompañado de la tan particular didáctica del señor conductor...
en fin, odio muchas cosas de los colectivos, muchas muchas, podría seguir por varios minutos más pero no da

11:43 a. m.  
Blogger Ana said...

Aca en Montevideo se suma otra desgracia, no se si la tienen por allí, que es la costumbre de que el conductor (o el guarda, aca la mayoría de los omnibus tienen dos funcionarios, el guarda cobra el boleto), bueno, uno de los dos ponen a todo volumen algún programa de radio horrible, tipo reality show radial, que impide leer, pensar o escuchar tu propia música.

3:12 p. m.  
Blogger Paréntesis said...

insisto: sádico gabriel
;)

11:03 p. m.  
Blogger Max said...

es muy bueno lo de gabriel, lo implementaré (cuando no me duerma)

1:16 a. m.  
Blogger Pitoti2 said...

Hace tanto que no tomo un colectivo, que luego de leer esto agradezco a Dios por ello, igual cuando no dispongo de movilidad propia, mangueo un "aventón" o simplementa camino si la distancia no es tanta.

2:15 p. m.  
Blogger Juan Solo said...

Culpable del hacerme el dormido. Se que soy miserable, pero a veces solo quiero tirarme en el asiento y perderme en mi mente, y no puedo hacer otra cosa que hacerme el boludo.
Acá en Rosario lo que tienen los colectiveros es que te subís, bien, tranquilo, pero cuando estás por poner la moneda o la tarjeta, en ese segundo mágico en que tenés poco equilibrio, ahi arranca el hijueputa, con todo. Y cuando lograste doblarte-agarrarte para evitar la inercia hacia adelante, ahi te frenan de golpe (todo en cosa de 2 segundos). Y quedás estampado contra los caños de adelante.
Son sádicos los culectiveros...

7:37 a. m.  
Anonymous Jimena said...

Otra cosa desagradable es que el colectivero vaya con el brazo derecho colgando en el fierro del costado porque cuando vamos en el primer asiento nos mata con su olor a chivo. Señor chofer del 60, ya sabemos que para llevarnos usted transpira, y mucho, pero no puede intentar que el rexona no lo abandone???

6:02 p. m.  

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